martes, 7 de octubre de 2025

Monólogo de la u (novela, cap. 32)

Echa acá, pues, ese libro, negro. ¿Cómo se titula? ¿Cuál es el autor? Estoy atacada de cataratas que me impiden leer. Bien, haré un esfuerzo. Acá, en esta mesa de la zona de comidas de Ciencias exactas, tomando un café, mientras se escurre la tarde, haré un esfuerzo. ¿Cómo es que se titula el libro? ¿Un libro de poemas? ¿Otro? ¿El mismo? ¿Cómo? ¿Una reedición?  Sí, cada vez más virulenta, la noche vela mis vistas. Pero un libro de poemas siempre es una novedad. ¿Cuál es el autor? ¿Alcántara? Ah, el mismo que fundó el periódico La luciérnaga, de ingrata recordación. ¿Cuántos números salieron? ¿Dos? Que no se iba de mis predios sin sonar. ¿Es que acaso es un gong? Y bien, ¿qué fue lo que sonó? Dos tristes números. ¿A eso llama sonar? A ver, pues, negro, si me dices el título de una vez. No oigo. También estoy atacada de sordera. Sombras, buen título. Eso somos todos, según Rubén Blades en el tema Plantación adentro: "sombras son la gente, alalalalalá". ¿Ya lo leíste, negro? Eres amigo de Alcántara, seguro te envió un ejemplar de cortesía, con dedicatoria incluida. ¿Hace meses que no se comunican? ¿Y entonces por qué repunta ahora? ¿Te llamó a compartirte la nueva del libro? Pero, ¿en serio es una reedición?  Quiere que te asomes por la Fiesta del libro, su libro es distribuido por la editorial Vanidad. Ah, interesante. También quiere compartir un café contigo. ¿Alcántara? Creo recordarlo, no muy bien, porque hasta la memoria la tengo atacada. ¿Puedes describirlo en pocas palabras? ¿No eres capaz de describirlo en pocas palabras? Vaya, entonces es un fenómeno. "Para que tomemos un café y charlemos un rato." Mentira. Todavía si te dice que solo quiere que lo acompañes, le creo. Presentar un libro de poemas debe ser un engorro. A estas alturas de la vida, todavía con el mismo libro de poemas. Una reedición, con algunos textos nuevos, por supuesto, pero poquitos. La invitación viene acompañada (es un mensaje de wasap) de una imagen del libro. Hay los que en cada Fiesta del libro ofrecen un nuevo título que acrece su obra, como Mahecha, que parece sacarse los libros de la manga, como un mago. Pero una reedición. ¿Es que ese libro de Alcántara es tan importante que amerita reedición? Ah, y los que debutan con su primer título, eso sí debe dar nervios. Te conozco, negro. En gran parte eres mi creación. Te parí y te doté con esos rasgos que no te dio tu madre biológica. Sé que no te darás prisa en ir a la Fiesta del libro. Muy gentil el amigo Alcántara al cursar la invitación. Alcántara, sí, fue de esta casa, como Mónica (que también escribe), como Marina Quintero (que canta vallenatos), como Mahecha (que combina la medicina con la literatura, otro Maugham), como Daniel Jiménez, que tiene un poema titulado "Ordalía". ¿Cómo no recordar a Alcántara? Trabajó muchos años como profesor de regionalización, viajando a los municipios. Ah, estos plumígrafos. Así que el viejo libro de poemas se reimprime. Echa, acá, pues, negro. Dámelo. ¿Ya me lo diste? Entonces, ¿qué se hizo? Ah, claro, con ese título: Sombras. Se reimprime y se publicita en la Fiesta del libro. Ojalá que tanto desvelo y tanta ansiedad redunden en la calidad del libro. No suele ocurrir. Tálaga es otro que hace propaganda a su libro. Ni siquiera se hace a un puesto, un catrecillo, un plástico en el piso; no, los trae bajo el brazo y los ofrece al que pasa. Alguno se compadece (al fin y al cabo es Tálaga, el pintor) y le compra uno. Te conozco, negro, sé que darás una respuesta protocolaria. No te interesa ofender a nadie. No eres un Nietzsche hipocondriaco. Poco te falta, je, je. ¿Así que el distanciamiento de Alcántara obedece a que prepara Sombras? ¡El mundo editorial se sacude! Maricones. Con todo, puede que te aparezcas por la Fiesta del libro. Quizás vuelvas a ver a esa muchacha de Artes, o a Tita, o a Mónica. Las buscarás entre el amontonamiento de la gente (creo que no hay por dónde caminar), con tal vestido o tal corte de pelo. Esa muchacha de Artes, la que nombrabas con sus iniciales, y Mónica, y Tita. ¿Acaso son una y la misma? No podrás buscarlas como un perfume (ese olfato singular solo es de Mónica) porque habrás olvidado su aroma.  Acaso debas pesquisarlas como soledad, como un aire esquivo o un gesto duro. No las hallarás bajo la forma de tu fantasía (la lluvia) aunque se suelte  un aguacero. Pero es que allí sí que se reencuentra la gente. Algunos no se presentan, pero envían su fantasma o una copia autorizada de sí mismos, con un poder notarial en regla. Irás, lo sé, por lealtad al amigo. Ese Alcántara que después de todo es buena pieza, solo que nunca se tomó en serio la poesía. Y ahora viene con ese libro reeditado. Te conozco. Arrojas un lanzazo y en seguida palmeas el hombro. Pero también puede que el otro se ofenda, negro. Mejor no hablemos con tanta boca, no seamos lenguaraces. Echa acá, pues. Esas sombras en mis ojos.                  

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