domingo, 9 de noviembre de 2025

Monólogo de la u (novela, cap. 81)

Reflexionando con Aguekian, sabemos que debido a que la luz de las galaxias situadas en la dirección del ecuador galáctico no es capaz de atravesar la gruesa capa de polvo concentrado cerca del plano de simetría de nuestro sistema estelar, estas galaxias se hacen invisibles para nosotros. Hubble estudia este fenómeno. Se puede estar seguro de que entre estas galaxias hay sistemas estelares próximos, bellos, poseedores de interesantes particularidades. Por desgracia, estas riquezas científicas están ocultas para nosotros bajo siete candados.

De nuevo el 7, siete candados; en el Apocalipsis son siete sellos. Este monólogo ya va en 8 (decenas), el símbolo del infinito. Lemniscata o el 8 tumbado es dicho símbolo, para ser más exactos. También recuerda la cinta de Mobious. Riquezas científicas escondidas bajo siete sellos. Si para estos genios de la observación hay imposibles, qué decir del pobre hombre de a pie. Por ejemplo, el marido que sospecha que su mujer lo traiciona, que sale con otro. Mejor que trate el asunto con sabia indulgencia, porque conocer el corazón de la mujer es más difícil aún que vencer esos siete sellos. Que tome las cosas de modo zumbón, que tampoco es que importe demasiado. Si Eva burla a los ángeles del Edén, si burla a Dios, si para ella Adán no es más que un estafermo, bendita Eva.

Si el mundo es simulación, oportunismo, ah, Vincent, ahora entiendo tu cielo ardido, tus soles; entiendo tus frías espirales celestes, cual aspas gigantes de un orbe quijotesco o serpientes devorando a Laocoonte; entiendo tu pueblito meridional sumido en la oscurana, porque ya no hay luz en la Tierra, toda incandescencia se muda a las alturas y la aldea luminosa no es más que un pozo de alquitrán. Ahora entiendo tu línea sicodélica, tu jardín exacerbado, tu oreja execrada, tu reseco girasol; entiendo desde dónde miras la noche. Sospecho el sereno revés de tu estrella atormentada, el incendio sin respiro de tus árboles congelados. Ahora entiendo tu mar, tu barca, tu montaña, tu café sin parasoles, tus almendros en flor. Entiendo el astro no hollado, la metagalaxia, desde la que observas el mundo. Dios te salve Vincent lleno eres de azul, el color está contigo, bendito mueres entre todos los loquitos, y escondido es el fruto de tu mente, la luz. 

¿Cuándo es libre un espíritu? Una amiga saca grados en Filología e Idiomas (alemán) y el negro le recomienda el libro de Peter Neuman. 

"¿Cómo has estado? Te cuento que el miércoles pasado me gradué. Mi familia vino y se quedaron hasta hoy. Fíjate que me dieron grado de honor y una beca de posgrado. Entonces, al parecer, me quedo otra temporada en Bogotá. Pero en diciembre voy a Medellín".

"Hola, amiga. Bárbaro, excelente, felicitaciones. Toda una hazaña. Qué bien que cumpliste este sueño. Me alegra toneladas. Mándame la foto del diploma más en detalle, no alcanzo a leer. Grado de honor, muy bien. Filóloga en Idiomas, alemán. Ando loco con los alemanes. Estoy leyendo La República de los Espíritus Libres, de Peter Neumann. Fichte, Goethe, Schiller, Schlegel, Schelling, Tieck, Kant, Dorotea Veit, etcétera".

"Qué bueno sería leer juntos. Creo que tu ritmo es mucho mayor que el mío".

"Sería rico leer juntos. Me gustó mucho el fondo de tu foto de graduada, con el mural del Che, Policarpa y Jaime Garzón. Yo tengo algo con los alemanes, no sé bien qué es. Admiración teñida de recelo. Su filosofía es enorme, su música, igual. Pero de algún modo su filosofía y su música condujeron al bestialismo guerrero. Que son grandes no cabe duda. Quizás tenga que ver, mi recelo, con el Sacro Imperio Romano Germánico, con Lutero. En pintura son grandes. ¡Dresde! En los museos de esta ciudad ofrecen unas joyas artísticas. Son colecciones estatales. En fin, pueblo raro, contradictorio. En poesía, enormes. Tal vez como pueblo bárbaro cogió de aquí y de allá de los otros pueblos, y luego fue incapaz de moldear un alma propia con todo lo que se apropió. Son pensamientos que se me ocurren en el momento. Suena una nota falsa en todo eso de la grandeza alemana. Quizás por eso me gustan los rusos, los siento auténticos. Francia hizo la Revolución, Rusia tiene el misticismo, Italia tiene el Arte, Grecia tiene la ciencia, España tiene Don Quijote. Alemania es fuerte en filosofía, pero gracias a las aportaciones foráneas de que se lucra. En fin, un abrazote, y mucha fuerza en lo que sigue. ¡Soñar siempre!"

Negro, por qué asustas a esa pobre chica que acaba de titularse en la Nacional de Bogotá y nada menos que en lengua alemana. Qué andanada. Ahora estás muy orondo escuchando a Billie Holiday, mientras ella se queda muda, no reacciona. Siquiera te abstienes de hablarle de Otón I y de San Alberto Magno, el maestro de Santo Tomás de Aquino. Cae un chaparrón y luego abre un sol picante. Los blues, la Big Band, el jazz, el susto de la muchacha. Filología, los hermanos Schlegel (Wilhem y Fritz) y los hermanos Grimm (Jacob y Wilhem). 

El jazz hoy,  negro, cuando, contigo, me siento remota, perdida en regiones intergalácticas (con Hubble y Zwicky, y también con Vincent). La muchacha no te habla hace meses, y viene hoy y te comparte su título, su grado de honor, su beca para el posgrado. Y tú le espetas esa andanada. ¿Te acuerdas que es ella la que te saca del apuro un día de amnesia con respecto al título de un cuento de Tolstoi? 

"Cuánta tierra necesita un hombre".

"Eso es. Gracias".      

  

            

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