domingo, 28 de septiembre de 2025

Monólogo de la u (novela, cap. 17)

La gota de sangre que Mefistófeles toma del doctor Fausto como fianza del pacto, de que el alma del sabio le pertenece ("yo te serviré aquí en la tierra, tú me servirás en los infiernos"), está presente en la alianza entre Carlos y Aída aquella noche en la taberna Gatopardo (que hoy se llama Restaurante La palma). Entre el desengaño amoroso y los aguardientes (ella por el Flaco, él por Melisa), con el casco de un vaso roto exprofeso se hieren la muñeca  y juntan sus sangres. Respecto a este tema acudo a la obra de la ucraniana (Cinco ensayos de literatura rusa contemporánea), que en la imagen de la carátula muestra a Mefistófeles sobrevolando París, una pintura de Delacroix. Hay que imaginar a Natalia en su lecho de muerte, al editor (Bermúdez) apurado con la impresión, respetando la última voluntad de la autora de que sea esa imagen, y no otra, la que vaya en la carátula. Mefistófeles sobrevolando París, de Delacroix. 

¿Por qué? Por la tradición de las escuelas de magia. Voland, el del Maestro y Margarita, de Bulgakov, es otro Mefistófeles. Natalia, y Gala, su hermana de Kiev, cultivan la magia. Son herederas del saber teosófico, de las sociedades secretas. Todo esto tiene arraigo en las culturas rusa y alemana, que son casi hermanas. En Guerra y paz Tolstoi da muestra de ello, la francmasonería permea la sociedad. Iván Ilich debe de ser otro iniciado. De ahí su ascenso en la escala social. ¿De qué manera lleva esto a Eleusis y los ritos iniciáticos? Con razón Nietzsche acoge a Dionisos y rechaza a Apolo. Tiempo después del pacto de sangre con Aída, Carlos consulta a Gala, que está de visita en Medellín y ofrece sesiones de sanación. La universidad, la iglesia, el foro, todo está bajo el dominio de Mefistófeles, que se apodera del alma del mundo. Esto es lo que significa la imagen de la carátula del libro de Natalia. Quien busca conocimiento debe tratar con Satán, ya se ve desde el Génesis. ¿Quieres ir más allá? Entonces pacta conmigo. Es lo que espeta la serpiente a mi hermana Eva.   

No de balde Natalia recopila historias tradicionales bajo el título de Diablos. La figura del diablo en estos relatos dista de la de Mefistófeles, que es el embaucador por excelencia. El tentador. Estos diablos de Natalia son jocosos y necios, y Balda los burla.

Esa gota de sangre que Mefistófeles confisca es el comprimido de todo el desvelo del estudiante. Wagner, el criado de Fausto, no sale del laboratorio de alquimista, envejece allí, hasta que su redoma da forma al Homúnculo, tan distinto a Euforión, el hijo de Fausto y Elena de Troya, alma libertaria, imagen de Byron, según el ideal de los griegos. Euforión, otro Ícaro que se precipita en el elemento prohibido y muere.

Con desmaño, desde mi plaza Barrientos hecho cabeza a estas cosas, sueltas cosas, anecdóticas si se quiere. Cuántas veces veo pasar por aquí a Carlos, que luego de graduarse permanece en el Alma Mater como profesor de cátedra. ¿A qué llegara este individuo insolente? Dura poco como catedrático; se ata de por vida a esa amiga con que hace el pacto de sangre ( y ella a él). Sus matrimonios respectivos no van muy bien. Carlos acaba cuidando al nieto, que tiene nombre de profeta, Isaías. En cuanto a Aída, que no se decide a enrolarse en la docencia, pasa la vida peleando con el Flaco y con el mundo. También asiste a una sesión con Gala. Gala le vaticina que morirá por la mordedura de una serpiente, como la princesita en El templo del Alba, de Mishima. Una cobra muerde a la princesita mientras está en el jardín. Muere a la edad convenida por los preceptos de la reencarnación, según la novela aludida: a los veinte años. Los personajes anteriores, Kiyoaki e Isao, mueren a esa edad. La muerte joven, al estilo griego, Oh Calino y Tirteo. Gala dicta como penitencia a Aída ir a una iglesia y encender velas, pero Aída desobedece. Una bruja no le copia a otra, como no sea en la noche de Walpurgis.         


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