viernes, 22 de octubre de 2021

Natalia Pikouch (Cap.47.)

"¿Es Raskolnikov un nombre universal por ser precisamente un personaje novelesco? Sí. Pero Raskolnikov, al margen del genio de Dostoievski, no sería Raskolnikov, del mismo modo que Wherter, al margen de Goethe, no sería Wherter. El autor es el personaje, pues el personaje existe únicamente en la medida en que el autor existe. El personaje es un engendro del autor. Lo que no representa, en ningún momento, un obstáculo para que el personaje pase a hacer las veces de padre autoritario con respecto al autor. Pero yo no quería hablar de esto. Quería, sí, hablar de Rodion Romanovich Raskolnikov. Y siento cierta desazón al saber que yo nunca seré como Raskolnikov, ni haré las cosas que él hizo, precisamente porque yo soy... Porque yo no soy Él... Es decir, que no soy un personaje de novela (¿o sí?)... En la literatura todo es un poco más romántico que en la realidad... La literatura no pasa de ser literatura, en cierta forma, ficción... La realidad es mil veces más cruda , más terrible, aléguese lo que se alegue...

No digamos ya asesinar a una vieja usurera, como hizo Raskolnikov, no me atrevería... Sino que no me atrevo siquiera a hacer cosas ante las que yo mismo me digo: "atrévete". Atreverse, he ahí el pensamiento de Raskolnikov... Y todo atreverse es romper una ley, violar un precepto, infringir una norma socialmente reglamentada... Rodion Romanovich mató, pero pagó su castigo por haber hecho tal cosa. Lo que le hizo verse a sí mismo en su simpleza, en su llaneza: él no era un dios, jamás llegaría a ser un Napoleón o un Emperador de los que la historia ha condecorado... Su acción no es recompensada con los laureles y la fama, sino con la degradación y la confinación en Siberia...

¿Puedo yo inmortalizar un personaje? Puedo... Necesito solo constancia y sensibilidad... Que yo jamás me atreveré a hacer lo que Raskolnikov hizo (con todo y que esa idea me ha pasado por la mente alguna vez, aniquilar a un ser despreciable), lo sé. Pero en la cotidianidad de mi existencia, ¿no me atrevo ya a cositas por más insignificantes, más punzantes a la hora del fracaso, más degradantes a la hora de ser dado de baja? ...

Raskolnikov me ha demostrado que todo intento por querer ser dios, es vano".      

Estos pensamientos los escribí en uno de mis primeros cuadernos de apuntes (está codificado con el número 4), por allá recién ingresé a la u, cuando aún no conocía a Natalia Pikouch. Están escritos a lápiz, por lo que aparecen borrosos. Las hojas del cuaderno en sí  mismas presentan una coloración amarillosa y una textura deleznable. Se puede apreciar el estilo de mi escritura en ese entonces, y cómo me marcó un personaje como Raskolnikov, que es ya (esta reflexión la hago ahora) el Iván de los Hermanos Karamazov. Cuando se publicó Crimen y Castigo (1866) muchos estudiantes se sintieron a disgusto con el escritor por Raskolnikov, en quien no se sentían representados. Los estudiantes decían que Dostoievski les hizo un pobre favor con este personaje, los rebajaba. Esto hizo que Paulina Suslova, amiga de Dostoievski, terminara definitivamente con este. 

Me parece una actitud salida de tono, porque, de cualquier modo, Raskolnikov no es más que un personaje literario. Salió de las entrañas de Dostoievski, pero no es Dostoievski. En cuanto a mí, cual sería mi estado interior de aquellos años, que me sentía identificado en muchos aspectos con Raskolnikov. No me atacaron escrúpulos ni sensiblerías semejantes. Aunque mi análisis del acto de Raskolnikov (matar a la vieja usurera) lo consideré cuestionable, y concluí que es vano querer ser un dios, nunca repudié al personaje en sí. En los Hermanos Karamazov, Dostoievski , por medio de Iván, vuelve a poner el dedo sobre la llaga, al plantear este interrogante: ¿quién, alguna vez, no ha pensado en asesinar a su padre? De hecho, Iván es considerado autor intelectual del crimen cometido por Smerdiakov. 

En la novela La muerte feliz, Albert Camus (1913-1960) nos coloca ante un dilema similar al de Raskolnikov. Patrice Mersault, cuyo imperativo es ser feliz en la vida, roba y asesina a un inválido (Zagreus), con la idea de poder vivir bien, teniendo el tiempo a su disposición, lo cual se consigue con dinero.         

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