*Levantada la cuarentena, el viejo profesor había vuelto a sus andadas. Jhony solía verlo dando su paseíto por el sector, sacando a recreo a Charly. Desde la acera, ante el edificio de Jhony, le hacía mimos a Maxi. Cómo andaría de contento el viejo profesor ahora que todo el mundo podía salir libremente. Jhony lo vio en compañía de Gallo. Por esos días Marcos telefoneó a Jhony y se enteró del acontecer con el veterano académico: que había estado paseando en compañía de Gallo, que dirigía cariños a Maxi desde la acera, que desprendía un aire de guardado que intentaba desalojar con la exposición al sol, al fresco aire de las mañanas, y, sobre todo, con la cordial medicina de los coloquios con algún amigo. Jhony no había tenido tiempo de compartir un café con Hernán, sus ocupaciones eran muchas. Pero sí lo había saludado desde el balcón, al pasar. Y lo había visto con Gallo, caminando en el aire tranquilo de la señorial urbanización de Carlos E. Restrepo. Marcos los imaginó usando el tapabocas. De seguro el viejo maestro traía un pomo de alcohol en el bolsillo, que utilizaba cada momento. Eran muchos años de amistad entre Hernán y Gallo, con los naturales hiatos de tirantez y enfriamiento.
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