Marcos podía ser maestro de Blandón en piratiadas. A los once o doce años se escapó de casa, y estuvo quince días de caminante. Concordia, Titiribí, Medellín, este fue su itinerario. Bueno, hay que sumarle Bello. Concordia (existe en Argentina una hermosa ciudad con este nombre, otra Concordia, a orillas del Paraná), Titiribí, Medellín, Bello, Medellín, Concordia. Porque Marcos (hubo años atrás una serie televisiva de dibujos animados titulada Marco) regresó a casa. Su madre, alma bendita, vino a Medellín a buscarlo, y lo halló. (Qué hacías. "Nada". Algo tenías que hacer. "Caminaba". Nada más? "Miraba mi sombra. cómo se alarga, se encoge, se engrosa, se afila. Después me olvidaba de ella. Caminaba". En qué dirección? "En círculos, creo. Porque siempre volvía al mismo punto: donde el viejo, debajo del puente". No se te ocurría volver a casa? "No. No se me ocurría".) ¿Así que Marcos Pita podía ser maestro pirata? No tanto. Lo suyo fue un acto de chico travieso, quizás nostálgico (nació en el mar). Lo de Blandón era un sistema, una práctica concienzuda, con su método, sus recursos. No, Marcos Pita no podía ser un maestro pirata, un pirata en ley, como Barbarroja, Francis Drake, el Olonés y su turba bucanera de la Isla del Diablo. Blandón sí era un pirata, un genio del auto-stop, como Salvarore Paradise. ¡Salvatore Paradise! Qué nombre. Marcos Pita, ese niño de doce años, solo salió a caminar, dejó ir los pasos, y los pasos se fueron, libres. (Qué más hacías, además de caminar. "Buscaba comida. Iba donde el viejo. Él me daba comida. Él les entregaba un tarro de galletas Noel y ahí se la echaban, y él me daba. Eran sobras. El viejo pasaba a la entrada de un restaurante. Todo el tiempo estaba allí, desde la mañana hasta el anochecer". Quién es el viejo. "Un lisiado. Se transportaba en un carro de rodillos. A la entrada del restaurante, se sentaba en el piso o en un cojín, no recuerdo. Tenía barba blanca. Era amable conmigo. Yo le hacía los mandados".) ¿Cómo es que Marcos no se acordó de ello durante la piratiada a Urabá con Blandón? Hubiese contrarrestado con un simple gesto de autoridad, como el niño Jesús en el templo, la presunción del amigo sobre el arte de piratiar. Jesús a los doce años deja pasmados a los sumos sacerdotes y a los ancianos. Desde ese día se los echó de enemigos y el dedo vengativo lo señaló: "espera, verás, niño atrevido". Es este todo el fondo del juicio y la condena de Jesús. Profanó la Ley judía, instauró su propia Ley, la del amor. Bueno, Nietzsche diría otra cosa, muy distinta, al respecto. Es que el profeta del teutón no es Jesús, es uno más antiguo, Zoroastro, Zaratustra. (El viejo era tu único amigo? "No. El hombre que vendía prensa unas cuadras más arriba también era formal. También había muchachos de mi edad moviéndose por ahí. Siempre hubo chicos en la calle".) Blandón se jacta de ser un maestro en piratiadas. Sin embargo, durante el viaje, fue quien más se metió en problemas. Primero, acarreándoles los insultos del tendero cuando hurtó los pocillos de los tintos. En el río San Juan casi se saja el vientre ufanándose de nadador técnico. Al regreso, en Caucasia, un ayudante de flota les ofreció machete, ofendido por la altanería de Blandón. Por otra parte, faltó al código de la amistad negándose a ayudarle a Marcos a cargar la caja, después de que dieron cuenta -para aligerar el peso y calmar el hambre- de los mangos y cocos. La abuela mandó a la madre de Marcos productos de la región. ¿Cómo no traerlos? Blandón gozó de una semana de hospitalidad entre los parientes de Marcos y ahora, en lo más arduo de la carretera, escurría el bulto con respecto a la caja. Era una cajita de cartón, apaisada. Lógico, en una piratiada era un estorbo. En ese gran trecho a pie desde Montería al Quince, mostró que lo era. Ahí fue donde Blandón sacó el hombro. Tampoco hay que culparlo, compadre Marcos Pita. ¿Qué habrías hecho tú en su lugar? ¿Cargar? (Debías de ser de los más pequeños. Me dices que la última noche no dormiste bajo el puente. "No. Dormí en una acera. Trasnoché andando, y en esa acera me venció el sueño. Desplegué los periódicos y me tendí".) Algo de prudencia, de contención, debió enseñar a Marcos aquella escapada de casa. No demasiada, algo. Las demostró en la piratiada a Urabá, en Caucasia, al regreso, cuando Blandón sacó la chispa al ayudante de la flota. "Ven, evitemos problemas", y apartó al amigo del belicoso nativo. Era domingo en la tarde, en la flota estrecha y atestada de gente y equipajes, en Caucasia. Era el infierno, para ser exactos. Y Blandón de digno e inteligente ante un ayudante de bus. La cosa se puso fea, de verdad. "Ven. Evitemos". Lo berraco es que Blandón también se subió. El calor de Caucasia hizo lo suyo. No se podía ser muy racional en ese calor. Marcos estaba allí para eso -niño de doce años en cruza con joven bachiller-, para apartar al amigo. "Ven. No alegues". Era la tarifa del viaje lo que indispuso a Blandón contra el ayudante. Blandón chistó. "Entonces, no los llevo", dijo el nativo. Blandón tenía mucho Sartre encima, mucho pensamiento europeo. El pobre ayudante solo pensaba en su bolsillo. El calor de la playa que encegueció al Meursault de Camus -más su férreo intelectualismo- llevándolo a matar al árabe, casi replica su influjo en Caucasia. El raro híbrido que era Marcos Pita terció en favor de la armonía. Por esos días Marcos leía a Dostoievski. En fin. Compraron el tiquete - o hicieron las paces con el ayudante y consiguieron una rebaja - y llegaron a Medellín a medianoche. Al día siguiente, lunes, Marcos reiniciaba clases. La semana santa había pasado. (Andabas con los periódicos? "Debía ser. Era como andar con la sábana. O con la botella de pegante". La tenías? "No. Otros chicos, sí. Me daban a oler. Rechacé hacerme a una. No recuerdo bien. Quizás ya andaba con ella en el bolsillo". No era difícil conseguirla en el sitio donde me dices que te movías. Por allí abundan los negocios de insumos para calzado, fábricas de zapatos. Recuerdas? "Sí, recuerdo. Después, cuando crecí y nos mudamos a Medellín, supe el nombre de esas calles. Lo del tarro de pegante me preocupa, si lo llevé o no. Puede que no sea crucial, pero me preocupa".)
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