viernes, 4 de septiembre de 2020

Mientras agonizo (William Faulkner)

En el carácter de los Bundren existe esa terquedad propia de los campesinos. Son personas llenas de escrúpulos, de supersticiones, de prejuicios. Almas rústicas, se encierran en las demarcaciones de un mundo que puede ser estrecho en lo físico, pero psicológicamente activo. Los Bundren están marcados por la naturaleza de sus ideas, sentimientos y pasiones. La historia central gira en torno a la determinación de la familia (Anse, Cash, Darl, Jewel, Dewey Dell, Vardaman) de cumplir la voluntad de la difunta Addie Bundren: que no la entierren en el campo, sino en la ciudad, en Jefferson, junto a sus deudos. 

No se sabe si tildar a los Bundren de patéticos o de chiflados: sin duda merecen una porción de ambos calificativos. Sobre todo son obstinados, egoístas, aprensivos. Emprenden el viaje con el ataúd, por caminos enfangados, a raíz del invierno y la riada que ha inutilizado los puentes principales. En la caja, después de cuatro días de recorrido, el cadáver de Addie Bundren despide un olor intolerable. Pero los Bundren se empeñan en llegar a Jefferson. Van en carreta, excepto Jewel, que los acompaña a caballo. Cada uno de estos seres lleva una intensa vida subjetiva, producto de la imposibilidad de comunicación con los demás. Desarrollan una vida mental enfermiza. Esto se refleja en sus monólogos, recurso narrativo del que se vale Faulkner para mostrar dicha peculiaridad del carácter de sus personajes. 

Jewel vive la chifladura con su caballo, Vardaman con un pez; Darl es un bicho raro, Cash un ebanista abstraído por su trabajo; Dewey Dell, una chica apasionada, viviendo entre las exigencias de las labores domésticas y el aire clandestino de la adolescencia. Anse es un viejo al que, además de las menguas de la edad, lo atormentan los remordimientos. 

Sí, la vida psíquica de estos personajes se mueve entre la alucinación y los impulsos más oscuros del ser humano. Es un mundo donde el amor ha sido desplazado por el egoísmo. Los Bundren son seres aislados en sus propios universos, atados por los lazos de la sangre, la cotidianidad, el trabajo. Viven de una manera mecánica, primaria, pensando en sobrevivir, en conseguir el sustento, sometidos a los azares de la existencia. No hay concordia entre ellos. Como clan, son un círculo cerrado, receloso. Pero, al interior, se nota el egocentrismo de cada cual, las pasiones violentas, la hostilidad, la aspereza de unas personas influidas por el medio. Son campesinos.            

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