lunes, 2 de julio de 2018

Magallo

(Dedico este texto a Jairo Morales, maestro concordiano.)

Desde la Manga de Las Toñas bajábamos peloteando hasta la quebrada de Magallo, donde nos metíamos a coger renacuajos.
La quebrada de Magallo bajaba de por allá...
En predios de Casa Grande, próxima a la vereda el Cascajo, Magallo ya es ancha y ofrece buenos charcos a los bañistas.
En cercanías con Bolombolo, del calor ribereño, venciendo unas peñas, la quebrada se convierte en Salto de Magallo, espumosa y blanca cabellera de una diosa indígena dormida.
En mi memoria, Magallo es días de ñiñez, excursiones a la dicha, travesuras, horizontes.




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