Magallo
(Dedico este texto a Jairo Morales, maestro concordiano.)
Desde la Manga de Las Toñas bajábamos peloteando hasta la quebrada de Magallo, donde nos metíamos a coger renacuajos.
La quebrada de Magallo bajaba de por allá...
En predios de Casa Grande, próxima a la vereda el Cascajo, Magallo ya es ancha y ofrece buenos charcos a los bañistas.
En cercanías con Bolombolo, del calor ribereño, venciendo unas peñas, la quebrada se convierte en Salto de Magallo, espumosa y blanca cabellera de una diosa indígena dormida.
En mi memoria, Magallo es días de ñiñez, excursiones a la dicha, travesuras, horizontes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario