Golondrina
Una golondrina saeta se retrata en la última luz de la tarde. Saeta la golondrina cruza el cordel templado de la luz en equilibrio perfecto. El cielo azul cobalto deriva al azul prusiano; contra él se recorta la plana geometría de las altas edificaciones.
Diminuto planeador, ingrávido papel, la golondrina se estampa en el azul.
Por encima de los muros la iglesia y las palmeras de una plazuela alcanzan a insinuarse. Acá tiene la luz un espacio medido, un manto de secreto, un hálito de destiempo.Allá la luz es ancha, burda, mundanal. De allá huye la golondrina. Acá encuentra refugio.
La oculto en mi verso.
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