Existe
una población argentina llamada Concordia, en la provincia de Entre Ríos,
frontera con Uruguay. Horacio Quiroga la menciona en sus cuentos (Cuentos de amor, locura y muerte, se los recomiendo). Quizás Concordia (el municipio del suroeste antioqueño) tomó el nombre de aquélla. Quizás nuestra iglesia de dos torres con la estatua
de la Virgen de las Mercedes en el espacio central sea una réplica de la otra.
¡Nuestra iglesia! ¡Blanca! Imponente edificio religioso presidiendo la plaza.
El triple pórtico, el atrio con balaustradas, la casa cural, el ábside. En la
parte externa de este último, al lado de la calle, tras una verja está el jardín con el Monumento a la Madre,
que también es conocido como Monumento al Trabajo. La población argentina tiene
más de ciudad que de pueblo, y está a la ribera de un río inmenso, el Paraná.
La región es llana, mientras que nuestra geografía es montañosa, a unos dos mil
metros sobre el nivel del mar. Nosotros tenemos quebradas, Magallo, La Comiá.
El río más próximo es el Cauca, que pasa por Bolombolo. Ciudad pequeña y bella,
la hermana argentina, con edificaciones antiguas y modernas, con gratos
paisajes, con malecón. Hay allí un parque arborizado en memoria de un gran
escritor francés: Antoine de Saint Exupery.
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