"Qué cruel me pareció la fuerza que los perseguía y acosaba entre el polvo y el fango."
Estas palabras son de Matvei, héroe de Mis confesiones, de Máximo Gorki. Aluden al sufrimiento de los peregrinos que van a los lugares santos en busca de consuelo. Matvei también es un caminante, un romero. Desengañado de los profanos y de los clérigos, camina, pesquisa, habla con las personas que encuentra, los escucha. Muchos de éstos reniegan de Dios. Matvei sabe que Dios vive en él, pero desea saber el por qué de muchas cosas.
Raro hallar un personaje místico en Gorki, luego de que en La Madre y en Tomás Gordeiev hay un ataque feroz contra la religión. Los rusos tienen inclinación al misticismo, una faceta de este pueblo se arraiga en la fe, en la búsqueda de Dios. En Mis confesiones no deja de haber posiciones anticlericales. En diversos pasajes se desvelan los vicios y la corrupción de los eclesiásticos. Matvei pasa dos años en un monasterio y huye decepcionado de esta vida, que encuentra degenerada y severa.Se dedica a recorrer los pueblos y ciudades, solitario, interrogante.
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