Lunas pérfidas
Conocí la sensación del desgaste inútil
El saldo amargo de la lujuria frustrada
La negativa de las mujeres, el escurrirse
De la noche como un labio chupado.
La soledad me llevó a los bares
La timidez me cerró los prostíbulos.
Si había en mí una palabra profética
Acaso tardé en escucharla.
Fui tardo en el sexo, no por frigidez
De la sangre. No tuve novia hasta los veinte
Y me costó apropiarme del papel.
Mis descortesías provocaban el adiós.
La soledad volvía a recibirme
Como una madre a un hijo inepto.
Si había en mí un mundo de visiones
Se chafaba en vagabundeos nocturnos
Asaeteado por lunas pérfidas.
Esa malaley de las musas duró mucho tiempo
Y tal vez aún hoy aguardo su dádiva.
Con los años, el buen sentido limó rebeldías
Y me condujo por el carril del buen vecino.
Tuve esposa, hijos, amigos,
Pero no pude zafarme la oscura lapa de la soledad.
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