jueves, 3 de febrero de 2011

De mis lecturas actuales

Leo a Máximo Gorki, La madre, Tomás Gordeiev, Mis confesiones. Alguien me preguntó si tiene la monumentalidad y la grandeza de un Dostoievski o de un Tolstoi. Evito comparaciones de esta índole. Cada escritor es sui generis. Gorki es un grande, sin duda. Ese personaje de La madre es hermoso. Tomás Gordeiev es asombroso. Y ese Larion de Mis confesiones es sublime.

Por otro lado, leo Mi Simón Bolívar, de Fernando González, una muy personal biografía del Libertador, con un Lucas Ochoa muy interesante, que, hasta donde llevo leído, acaba siendo el protagonista de la obra: un antioqueño filósofo, desabrochado, rebelde, punzante, anticlerical, amante del budismo, en fin. Cautivante el lenguaje de nuestro Fernando González, de corte nietscheano. Sencillo y lúcido.

No encuentra uno a Bolívar ahí mismo, pues lo posterga, pero siempre habla de él exaltada y elogiosamente. Bolívar fue el Hombre suramericano, el ideal.

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