Chaparro Madiedo
El dieciocho de abril de 1995
Chapoteaba las ácidas horas patibularias
En una ciudad de chacales.
Andaba buscando empleo
Y podía servirme un aserrío
Lo mismo que una litografía.
Bastarda, repudiada,
La literatura no era una carta
De presentación.
No era siquiera un trabajo,
Porque nos desobligábamos de ella
Como de la vida.
Buscábamos azules y rosas
En los ponientes
Cuando no un azafrán.
Pero la vida se deleitaba
Lanzando esputos
A nuestro paso.
Éramos tan cándidos
Que hasta de los escupitajos
Extraíamos alguna poesía.
Nos evadíamos de los cadalsos
Sabiendo que al siguiente tramo
Otro amoroso cepo aguardaba.
Y así vivíamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario