Entre la literatura y la música
Ahí va mi vida: entre la literatura y la música. Por estos días soy más música, más guitarra y canción inédita, creo. Aunque no puedo afirmarlo categóricamente. No dejo de escribir, de afilar la pluma. Por estos días acabé una novelita: Las cenizas de Santiago, que trata de una mujer en busca de los restos de su padrastro: los encuentra, tras un viaje a una región maleada por la violencia, y les da sepultura. No he vuelto sobre ella. Quedé fatigado con la escritura, aunque no es un texto extenso. Es que adelantaba otros escritos al mismo tiempo.
La música, la guitarra, la canción inédita: veremos en qué acaba todo eso. Sí, he soltado una migaja, aflojado lo de la escritura, en beneficio de la música, que me ha atrapado. Por ahí leí a un escritor mexicano que afirmaba que prefería triunfar como padre que como escritor. Es cierto: la literatura no puede privarnos de las cosas elementales, aislarnos en una torre de cristal, convertirnos en monstruos, seres insociables. En este sentido tomo mi afición por la guitarra y las canciones inéditas. La música es muy grata, y no quiero perder la ocasión de explorarla, de deleitarme con ella. Un instrumento como la guitarra es todo un mundo, vasto como una novela. Componer y cantar es algo delicioso.
Podría decir, parafraseando al autor mexicano, que prefiero triunfar como cantaautor que como escritor. De hecho, mis pretensiones en literatura son modestas: Un buen libro de cuentos, que ya escribí y fue publicado, además de laureado; publicar un buen libro de poemas y una novela, es lo que me resta. Ya los tengo escritos, inéditos.
En música mis pretensiones también son austeras: si la suerte lo permite, dar recitales con mi guitarra en recintos pequeños. Por eso trabajo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario