sábado, 30 de noviembre de 2013

Foma Fomich, el héroe

De verdugo a héroe, Foma Fomich, conquista los corazones de los incrédulos. Por su interseción, el coronel y la institutriz se casan. Es la única manera en que la generala consiente con la boda, si Foma Fomich es quien la auspicia. Y esto es lo que ocurre. Cuando creemos que Foma se irá de la casa, realiza la jugada maestra, bendice la unión, y todos felices. Con esto acrece el amor de sus incondicionales y derriba las barreras de los que siempre fueron sus detractores.

Es es triunfo de Foma Fomich, que acaba sus días en la casa del coronel, adorado por todos. La dicha se esparce sobre todos, menos sobre Obnieskin y su madre, al quedar como los villanos de la novela, luego de su frustrado intento de apoderarse de la fortuna de la solterona por medio de una boda.

El coronel, hombre noble como el que más, disfruta de la felicidad al lado de Nastia, la adorable y joven institutriz, que lo ama.

En el momento en que la crisis familiar era más grave, cuando estaban trabados en un lío de perros y gatos, el consentimiento de Foma con respecto al matrimonio, transforma diametralmente la situación y todo termina en un azucarado desenlace.

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