lunes, 4 de abril de 2011

Las vírgenes de las rocas

En esta obra de D' Annunzio hay un pasaje encantador sobre unos almendros en flor. Hace poco vi una lámina de una pintura de Van Gogh que se titula El almendro con flores. Entonces tuve una idea más cierta de lo que D' Annunzio hablaba, por qué sentía tanto regocijo con esos árboles. Es que son hermosos.

Al volver a casa, busqué el libro, que por fortuna tengo en mi biblioteca. Esculqué entre las hojas y hallé las páginas en que el narrador se embebe con la contemplación de los almendros en flor. Hace cortar unas ramas y se las envía a sus tres amigas.

Nuestros almendros tienen inflorescencia, pero no flores. Deben ser parientes de la especie europea. También son muy bellos. En la unidad en que vivo hay una glorieta circuída de almendros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario