Cuando esperas
Seguro que algo vendrá, cuando esperas. Viene del modo más intangible, con menos cuerpo que la brisa, con más sigilo que el gato. Siempre aparece un gato, cuando esperas. Pero, después de todo, ¿qué es lo que esperas? Viene con verde manto, como la pradera más blanda. Ysobre el verde manto, tienes florecillas gualdas y albayalde. Eso te conforta de un modo que ahoga los suspiros que pugnan por brotar de tu pecho. Unos suspiros estrafalarios, de los que no tenías noticia hasta hoy.
Hasta hoy no sabías qué tan hondo socavaron tu pecho los silencios. Hoy, de alguna manera, la sensación asiste a un alumbramiento. En algún sitio inesperado la pradera se ingenia una joroba, tal vez con ganas de parecerse a un camello. Por esa joroba llego a las ramas de los árboles y, con un poco de paciencia, al cielo angelical. Más allá no sé qué hay, por eso vuelvo a la pradera y me deleito con terrones de arcilla, que consumo como helado de maracuyá.
Si no viene el gato, viene la inasible, que puede ser una brisa, una sombra o una voz. Te conformas con eso, pues de antiguo hasta te ha bastado con menos. Una brisa puede ser de lo más acariciador. Eso depende del espacio que le abras en tu alma. Una sombra puede que te haga vacilar, pero a cambio te librará de arañazos. Una voz... Quizás sea lo que más esperas. Seguro que, a pesar de todo, es lo que, indefectiblemente, vendrá.
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