miércoles, 9 de diciembre de 2015

Jesus said

Jesus dijo

Cuando dijo santificado sea tu nombre
Su palabra no era moneda de cobre.
Cuando dijo hágase tu voluntad en la tierra
No era para renegar cuando lloviera.
Cuando dijo dános el pan de cada día
No era la comida, era la Alegría.
Cuando dijo perdona nuestras ofensas
Era para que de verdad te arrepintieras.
Cuando dijo no nos dejes caer en tentación
Era sincero su corazón.
Cuando dijo líbranos del mal
No señalaba un color en especial.

Cuando dijo ama al Padre sobre todas las cosas
Esa fue su lección más hermosa.
Cuando dijo deja que los niños vengan a mí
Es porque ellos saben sonreír.
Cuando dijo levántate  y anda
Es porque la fe mueve montañas.
Cuando dijo es difícil que un rico entre al cielo
Es porque el rico sólo piensa en el dinero.
Cuando dijo hoy estarás conmigo en el Paraíso
Es para que siempre estés listo.
(Clay Montalvo, Song) 

martes, 8 de diciembre de 2015

Cuando esperas

Seguro que algo vendrá, cuando esperas. Viene del modo más intangible, con menos cuerpo que la brisa, con más sigilo que el gato. Siempre aparece un gato, cuando esperas. Pero, después de todo, ¿qué es lo que esperas? Viene con verde manto, como la pradera más blanda. Ysobre el verde manto, tienes florecillas gualdas y albayalde. Eso te conforta de un modo que ahoga los suspiros que pugnan por brotar de tu pecho. Unos suspiros estrafalarios, de los que no tenías noticia hasta hoy.

Hasta hoy no sabías qué tan hondo socavaron tu pecho los silencios. Hoy, de alguna manera, la sensación asiste a un alumbramiento. En algún sitio inesperado la pradera se ingenia una joroba, tal vez con ganas de parecerse a un camello. Por esa joroba llego a las ramas de los árboles y, con un poco de paciencia, al cielo angelical. Más allá no sé qué hay, por eso vuelvo a la pradera y me deleito con terrones de arcilla, que consumo como helado de maracuyá.

Si no viene el gato, viene la inasible, que puede ser una brisa, una sombra o una voz. Te conformas con eso, pues de antiguo hasta te ha bastado con menos. Una brisa puede ser de lo más acariciador. Eso depende del espacio que le abras en tu alma. Una sombra puede que te haga vacilar, pero a cambio te librará de arañazos. Una voz... Quizás sea lo que más esperas. Seguro que, a pesar de todo, es lo que, indefectiblemente, vendrá.