Maestros es paro
El absurdo juega a favor del estado, esto es, de lo inhumano.
El estado no entiende, por ejemplo, que los maestros paren, que protesten, que extiendan un pliego de peticiones.
Para el estado todo está bien, los maestros están fuera de razón, deliran. No existen tales males. ¿De qué maltrato hablan? ¿De qué injusticias?
Son los maestros los que violan el derecho de los niños a la educación. Son ellos los que cometen la más cruel injusticia, el abuso sin medida.
El estado no es culpable, son los maestros. Por capricho de los maestros, millones de estudiantes de colegios públicos se ven privados del derecho a la educación. ¿No es absurdo? Sí, es un absurdo que los maestros paren, que hagan marchas, que reclamen condiciones de vida más holgadas. ¡Qué absurdo!
El estado esgrime el absurdo en su beneficio.
Inhumanos maestros que niegan el servicio de la educación a los niños; crueldad sin par de los maestros que sumen a la juventud, el futuro del país, en la oscuridad.
Absurdas quejas de los maestros que exigen nivelación salarial, mejor atención en salud, oportunidades de capacitación y ascenso, un verdadero esfuerzo por la calidad de la educación de parte del estado.
Absurdas quejas. Si el maestro vive como un rey. Si el estado le pone todo en la mano y está atento a todas sus necesidades e inquietudes.
¿Por qué para? ¿Por qué protesta? ¿Por qué exige?
¡Es absurdo!
No hay comentarios:
Publicar un comentario