domingo, 4 de enero de 2026

Venezuela!

El movimiento libertario que libra a estas tierras nuestras del imperio español, hasta donde recuerdo, surge de Venezuela. La imagen de Simón Bolívar y de San Martín abrazando los Andes, venciendo a los usurpadores, es una de las más bellas estampas de nuestra historia. Un manojo de países inventados por el genio y la fuerza de unos hombres indómitos se levantó como el magma de las montañas, estalló en rebeldía y arrebató la independencia. Hasta donde recuerdo era honroso sentirse de esta parte de América, de los Andes, de los anchurosos ríos y las bravas costas. Los manuales escolares estaban henchidos de estos tiempos gloriosos. Simón Bolívar y San Martín eran considerados centauros vencedores de batallas. Nada ha conseguido despojarme de estos sentimientos de infancia, de esta herencia de valor, de hombres aguerridos. Todavía veo a Bolívar y a San Martín abrazando los Andes en el diálogo urgente de esta parte de nuestra América. Hasta donde recuerdo Venezuela era esa tierra de promisión adonde mis ancestros del Caribe emigraban en busca de sueños de prosperidad. Venezuela acogió a esa riada de aventureros que muy pronto enviaban cotizados bolívares a sus pueblos de origen y así desahogaban las penurias de los hogares. Es lo que recuerdo. Yo era aún un muchacho, pero es lo que recuerdo. La abundancia venezolana tenía como base las reservas de petróleo. Pero también su tierra prodigiosa, de llanos y montañas, de mares e islas, de aires musicales y gramáticas memorables. La tierra donde Miranda  soñó la libertad. Mis ancestros emigraron a Venezuela y allí obtuvieron un mejor modus vivendi, se hicieron venezolanos, del mismo modo que Bolívar se hizo colombiano y estableció su ideal de una América unida. Es lo que alcanzo a recordar. Y a través de la literatura también irradió en mí ese fuego de una tierra hermosa, Las lanzas coloradas, de Uslar Pietri. Son tantas cosas las que recuerdo, la música del llano, la imagen de Páez y el negro Piar, la gesta de los centauros, el resonar de los cascos de los caballos, el mestizaje. Venezuela vocablo sonoro, que llena de armónicos la cavidad bucal. El espíritu venezolano es ese ingrediente básico de nuestra historia, de la riqueza de nuestros recursos, de nuestros inquebrantables sueños.