Profesores y rectores amenazados
Comentario de cafetería de colegio; comentario casual, anecdótico, sin trascendencia; comentario liviano, fugaz. Comentario y nada más.
Días atrás asesinaron a un rector. Hoy, en las noticias del mediodía hablan de una rectora amenazada. En el comenta que te comento de la cafetería del colegio, un maestro comparte que amenazaron a un colega en tal barrio.
El coloquio queda ahí, cortado por cualquier eventualidad, por cualquier fruslería. Y la vida sigue. La rutina se apoltrona. La tragedia es desmentida por el flujo natural de la vida y sus afanes.
Pero, ¿qué es lo que pasa? ¿Es que hasta que el drama no te toca, no reaccionas? Escribe al menos estas líneas como manifiesto de tu rechazo. Escribe al menos, si no eres capaz de hablar.
Es la vida la que está amenazada. No es un cargo, una función, un ente administrativo, no. Es la vida, simple y exacta, compleja y pura, la que está puesta en entredicho.
¿Qué se hace al respecto? ¿Cómo luchamos ante semejante absurdo? Tendríamos que asomarnos a las raíces profundas de la vida para deletrear el inmenso sinsentido de esta situación: maestro amenazado, rector asesinado.
Y no es sólo eso. El hecho de que exista una amenaza así, quiere decir que puede ser esgrimida contra cualquiera.
Lo más terrible es la impunidad y los disfraces de justicia que tal impunidad suele ostentar.
Es eso.