miércoles, 13 de febrero de 2013

A mis alumnos del Colegio Alcaldía de Medellín

Yo era el de la guitarra, el profesor que les cantaba y les copiaba sus canciones. Yo era el de la bata blanca y la guitarra en el salón, infalibles. Les guardo mucha gratitud, estudiantes míos, por la bondad y el respeto que dieron. Razones ajenas a mi voluntad dispusieron mi salida del colegio, donde ya estaba amañado, aunque inicialmente quería trasladarme. Mis alumnos de sexto y séptimo, si alguno lee este texto, compártelo con otros. si quieren escribirme un correo: larosa532@hotmail.com.

Creo en cada uno de ustedes, jóvenes. Creo en su inteligencia y en su fuerza. Creo que saldrán adelante, viviendo la vida desde lo mejor de ustedes.

Un abrazo.

Hernando
(Clay Montalvo)

 

martes, 5 de febrero de 2013

El poder y la gloria

En esta novela de Graham Greene, que tiene por marco histórico la Guerra de los Cristeros, ocurrida entre 1926 y 1929, son evidentes desde un comienzo los referentes revolucionarios. El busto del general que adorna la plaza, el nombre del barco que llega al puerto (El general Obregón), las prohibiciones, los monopolios del estado (la cerveza), los fusilamientos. La revolución ha triunfado, aunque han muerto sus principales caudillos: Madero, Carranza, Villa, Zapata. Mister Tench, el dentista inglés es el personaje con que se inicia la obra, seguido del hombre azaroso que lo aborda en el muelle, que carga una caja, que se presenta como doctor, pero que sabemos que es un cura clandestino, fugitivo. En las palabras de Mister Tench se advierte una crítica al sistema social. Claro, es un europeo, un damnificado por las transformaciones de la Revolución. Lleva 15 años en México. Tiene familia en Inglaterra, dos hijos, pero casi se ha olvidado de ellos. Sol quemante y polvo, en fin, miseria, brutalidad, es la imagen que Mister Tench tiene de México. Del muelle, los dos hombres van a la casa del dentista y beben aguardiente, que el advenedizo traía. Tocan la puerta y éste oculta la caja bajo la mecedora en que está sentado. Es un chico con dos mulas, en busca de un doctor. El cura trata de evadir la obligación, pero al fin acepta y acompaña al chico.